Te dije que te quedaras, te dije que fuéramos sol y tierra, te invite a que viviéramos un paraíso pasajero, y te dije que te mantuvieras infinita cuando cerraba mis ojos. Creo que tuve mucho que decirte, y ahora la única forma en la que te puedo seguir hablándote es con un poco de morfina antes de acostarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario