Con mas que solo palabras

Con mas que solo palabras

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Estaba como es de costumbre en mi, apoyaba sobre el gran ventanal de mi casa ubicado al lado de los voluptuosos sofás, no se porque desde siempre preferí una ventana helada e incómoda a un cómodo y refugiante sofá color café, en verdad nunca esas cosas grandes me han llamado la atención, nunca me han parecido ideales para escribir...
Estaba ahí apoyada, con un lápiz entre mis dedos, ese hermoso lápiz artesanal que había comprado años antes en uno de los viajes que habíamos echo junto a mi familia al sur, en verdad lo tenía olvidado por completo en una de esas cajitas de madera donde puedes encontrar un sin fin de cosas especiales de mí, cuando lo compre me encantó pero nunca me imagine usándolo pues era muy llamativo para mi gusto con todas esas piedras brillantes y esos colores extraños que le daban un toque mágico, en verdad no se ni para que lo compre si nunca me gusto del todo, recuerdo que cuando lo vi me sentí conectada instantáneamente con este pues tenía algo especial y único y ya que si mi impulsibilidad me llevó a comprarlo rápidamente sin pensarlo dos veces; tenía en mis piernas un chal de lana que tejió alguna ves mi abuela y del cual me apropie por completo después de todas las cosas que viví con el y en el, también tenía un cuaderno que para mi era muy especial, me lo había regalado una de las personas más importantes para mi, ella cuando notó que lo miraba con cara ansiosa y deslumbrante porque era simplemente hermoso, porque lo necesite desde que lo vi, hizo todo para poder dármelo lo antes posible... Infaltable además en un momento como este una taza de un exquisito café amargo y caliente con una barrita de un dulce chocolate, la mezcla entre ambos mas un día nublado era lo que yo llamó un día perfecto...

Luego de encontrarme aquí por un rato y de ya haber registrado con mi mirada todos los rincones que esta alcanzaba de la casa... de la habitación, mi mirada comenzó a vagar un poco más allá y comencé a observar aquel diferente día, para mi lo diferente era solo hermoso y este día resultaba ser muy mágico. Por un rato observe buscando en mis sentimientos alguna frase hermosa que me inspirara para ponerme a escribir unas palabras locas, pero nada, mi cabeza en estos momentos se encontraba en un blanco absoluto, y yo no sabía que escribir, pues tal vez hace ya mucho tiempo que no sentía algo que quisiera expresar, o tal ves no podía expresar estas nuevas emociones que se iban apareciendo en mi cabeza con cada melodía, con cada recuerdo, con cada acción, con cada persona... Todo me parecía tan nuevo y tan extraño que no tenía palabras como para nombrar algo desconocido, no soy en verdad como este tipo de personas creativas que saben ponerle nombre a todo y saben también ser diferentes pero a la vez tan igual en todo lo que ya conocemos...


Afirme la caliente taza de café para entibiarme mis frías manos, mientras tanto mi mente comenzó a imaginarse un sin fin de ideas locas y nuevas, a ratos me reía en voz alta y sola, porque no había nadie mas a mi lado para comentar y complementar estas ideas, me sentí por un tiempo como una niña pequeña, que ansiosa aun con todo el frío de este día, deseaba salir a jugar, y lo hacía finalmente, pero la madre antes de que esta saliera al frío la abrigaba con la común escusa de que se podía enfermar, ella salía a recorrer este día como si nunca hubiera tenido la oportunidad de recorrer un día como este, salía a jugar como si fuera la primera vez... pero sola porque no se encontraba con nadie que pudiera en esos momentos acompañarla, salía a jugar consigo misma, era como el clásico método que buscan los niños en sus pequeñitas mentes inconscientemente donde luego de ya haber pasado un largo rato se conocen un poco mas y se impresionan por todo lo que han conocido de ellos mismos pero sin darle mas importancia, luego me imaginé a esa misma pequeña recorriendo todos los lugares que pudiera recorrer en esos momentos, luego de un rato y ya estando un poco agitada por tanto correr tras una mariposa se recostaba en el húmedo pasto que para ella estaba mas verde que nunca, y se ponía a observar la claridad del cielo, mas blanco que nunca, sin un sol... ni una nube, se ponía a observar y a sentir una infinidad de nuevos sentimientos más que nuevos e irreconocibles, sentimientos que la llenaban de un gozo único que le daban una paz y una alegría interior inexplicablemente grande, una alegría deseosa de no dejar de sentirla jamás...
De pronto, después de tanto estar recostada sintió un raro escalofrío que le indicaba que algo nuevo iba a pasar, pero ella no entendía que mas podría ocurrirle en estos momentos si ya le había ocurrido de todo lo imaginable... de pronto, una gota fría y escurridiza callo en su frente y se deslizo por alrededor de sus ojos llegando hasta su pelo donde desaparecio undida en ese bosque de ramas, ella parpadeo una y luego otra vez, sintiendo un leve pero agradable cosquilleo en su carita, luego otra gota callo y se poso en sus labios, ella los abrió para ver que sabor tenían las gotas, en verdad no supo reconocer el sabor porque este no era único... ella lo sintió como el dulce sabor de una caricia y la tímida mirada de un abrazo, al segundo después sintió una que casi entra en sus ojos pero esta los cerró antes de que esto pasara negándole la entrada en su interior, impidiéndole llegar a su alma, respiró, suspiró, parpadeó, sintió... y fue que después de todo esto comenzó a ver como mil gotas caían y golpeaban contra su cuerpo, contra el pasto verde, era una tras otra, cada vez eran mas y mas que se unían en la caída de las otras formando una cascada hermosa de ilusiones, emociones... amores, tristezas, alegrías, desesperación, gozo...
Al rato escuchó algo que la trajo de vuelta a la realidad más rápido de lo que ella se hubiera demorado en volver de sus pensamientos, era su madre que le gritaba desde adentro de la casa que no era lo mejor mojarse y que entrara a resivirle aquella exquisita taza de chocolate caliente junto a un trozo de chocolate, la pequeña pudo observar que al lado de todo eso se encontraba otra humeante taza que posiblemente tenía el típico y amargo café que su madre solía tomar junto a ella, además se percató de que había un libro, ese que ella amaba, y un gran chal de lana (el que había tejido su abuela)... ella lo comprendió en un segundo y sin dudarlo se despidió de la lluvia, del pasto y entró a su casa, lo primero que hizo fue abrazar a su madre quien la esperaba con los brazos extendidos y en sus manos la taza de chocolate, luego esta la invitó a sentarse y las dos comenzaron a leer un libro... esa hermosa historia que ella nunca olvidaría


Recuerdo eso como si hubiera sido ayer, y hoy que ya estoy grande no dudo de ves en cuando ir a ver a mi madre y llevar, ahora para las dos, unas tazas de café amargo, y unas barras de abundante chocolate, en un día como este fue cuando ocurrieron aquellas cosas que nunca olvidaré, un día como este es en el que me doy cuenta de cuan especial fue en mi niñes ella y en el que deseo escribirle a ella, algo aun mas nuevo pues nunca le había escrito algo realmente a ella...





Pasado el rato observo mi cuaderno, y ahí están, mas de tres hojas llenas de emociones, sensaciones, sentimientos... y cada uno mas nuevo y mas memorable...

1 comentario:

  1. Muy hermoso pequeña, sigue perseverando y lograràs todos tus sueños, nunca dejes de intentarlo, solo asi se logran alcanzar los mas dificiles objetivos en la vida, te amo mucho, nene

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