Si tu supieras lo que es ver el sol y morirse de ganas, no lo mirarías.
Él guarda los suspiros de corazones rotos y todas las miradas
de hombres que se sienten solos y acuden a él.
Y sin darte cuenta dejas que la luna por la noche
te toque un poco con la lucecita que ilumina tus sueños más locos...
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