Historias. Todo el mundo tiene una.
Son como seres vivos, porque se mezclan unas con otras de la manera más insospechada, creando relaciones entre sus dueños. Cada uno puede llenar su historia como le apetezca: con viajes a lugares lejanos, con libros, músicas o incluso pinturas. Cada uno puede meter en su vida lo que más le guste, como si fuera una maleta. El único error que puedes cometer al llenar tu historia es dejarla vacía, porque entonces no tendrás más que una existencia nula... nadie recordará que existe si no haces tu historia lo más bonita que puedas.
Cárgala de recuerdos, de vivencias, de canciones... Métele sonrisas, personas y recuerdos. Mánchalas con acuarelas y con un optimismo ciego.
Nunca habrá dos historias iguales. Esta es la mía
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