No debe haber mejor sensación que la de lo nuevo, la de experimentar y cambiar. El tren es una experiencia multisensorial que en ese momento fue nueva y excitante. Dejamos caer las mochilas y caminamos por el andén, el tren era grande y hermoso. Subimos, la clase turista tiene asientos duros pero respetables a pesar de todo. La sirena tocó dos veces y comenzó a sonar el metal contra el metal, el trén comenzó a moverse gigante y perezoso, mostrando al avanzar la desigualdad y el asinamiento de las afueras de esta ciudad.
Aquella vez viajaba sin compañía, este no era mi primer viaje, tenía ya muchos trenes en mi camino.
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