Sospecho a menudo que me persiguen los amores insepultos. Es obvio que no tengo una clara idea al respecto, pero los huelo, los presiento.
Aveces los intuyo cerca, o lejos, muy lejos, tantos veranos atrás. Pero normalmente cerca.
De pronto una canción, un bicho, un olor gastado y familiar.
Desearles vidas prósperas podría ser tan equivocado como lo contrario, así que me limito a defender la nostalgia como una guardiana, protegerlos del tiempo y del calor de otros brazos.
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